Cámaras digitales y captadores CCD

 

Informe sobre las factorías Fuji

Texto y fotos: Valentín Sama

(Actualizado a 21/10/2004)

Hace ya algunos meses he tenido ocasión de conocer a fondo los sistemas de diseño, desarrollo, y producción de los productos Fujifilm destinados a la fotografía digital, y más concretamente todo lo relacionado con la producción de los captadores digitales Fujifilm Super CCD de cuarta generación HR y SR, así como de las cámaras digitales FinePix y las impresoras PrintPix. Pienso que ese conocimiento puede ser de interés para los visitantes de esta página y ello es motivo del informe que les presento.

Diseño y desarrollo de cámaras digitales

Dejando a un lado los posibles estudios de mercado y otros planteamientos previos relacionados, el diseño de una cámara digital comienza en el centro de diseño que Fujifilm posee en Asaka, en las inmediaciones de Tokyo. En un relajado y al mismo tiempo intenso ambiente de trabajo, aproximadamente cuarenta personas trabajan en el diseño de las cámaras Fujifilm FinePix futuras. Ello se hace simultáneamente sobre una cifra de modelos diferentes que varía entre 10 y 20, pudiendo darnos una idea del ritmo el dato que el desarrollo de un nuevo modelo viene a llevar unos diez meses. Allí se diseña el cuerpo de la cámara, pero también su "contenido", incluyendo los circuitos electrónicos que lo han de animar. De entre las fases del diseño, quizá las más espectaculares para el neófito son las operaciones de "CAD" (Diseño Asistido por Ordenador") y las de "CAM" (Manufactura Asistida por Ordenador), esta última especialmente en lo que se refiere a la creación de modelos inertes. En efecto, una vez que, a través del ordenador se ha llegado a un diseño que se considera viable, nos lo muestra "tridimensionalmente" en pantalla bajo cualquier ángulo deseado, pero nos falta un modelo real, no virtual, para poder asirlo y examinarlo en la mano. Pues bien, llegado ese ese momento, se transfieren los datos por red a una máquina situada en un cuarto contiguo, una refinada máquina que contiene un cajón o cubeta con una suerte de escayola en polvo. Allí, cuestiones de tecnología (otrora "brujería"), tras unos minutos, la energía ultrasónica crea, en el interior de esa materia pulverulenta, un modelo exacto, en escayola, de la cámara bajo diseño. De esa forma, distintos expertos podrán tomarlo en su mano y sugerir posibles cambios, bien estéticos, bien ergonómicos, como la ubicación de botones, volumen de resaltes y otros parámetros. Tras la aprobación de un "dummy" de escayola, el siguiente paso es hacer otro tanto con uno de resina, paso que será seguido de otros muchos hasta comenzar la producción de la cámara con los moldes o matrices finales correspondientes.

El centro de investigación y fabricación Fujifilm Microdevices, con capacidad para fabricar un millón de CCD al mes, visto desde la factoría Fujifilm Photonix, con capacidad de producción de 700.000 cámaras digitales al mes. Ambos se encuentran en Sendai, hacia el norte de Tokyo.

Cada fase de montaje de las cámaras digitales Fujifilm Finepix lleva aparejada una operación de control. No obstante, el control de calidad final es unidad por unidad y además, por muestreo, algo notable teniendo en cuenta que se producen 700.000 cámaras al mes. En esta fase se está comprobando la alineación del objetivo respecto a la pantalla, la precisión del enfoque y la calidad de imagen en general.

 

En esta sección del objetivo zoom que equipa la nueva cámara digital Fujifilm FinePix S7000, puede apreciarse hasta dónde se ha llegado en miniaturización. Resulta interesante observar, a través de su "coloración", los distintos índices de refracción empleados para las lentes, parte de ellas asféricas, así como la fuerte curvatura de alguna de éstas. La proximidad al CCD es también de destacar.

Dos circuitos completos en una misma placa. Hasta siete "pisos" distintos arquitecturan estos sistemas incorporados en las cámaras digitales Fujifilm Finepix y en las impresoras Fujifilm PrintPix.

 

Objetivos y micromecánica

Si bien los objetivos Fujinon son fabricados en una factoría diferente a las aquí citadas, los objetivos destinados a las cámaras digitales guardan una estrecha relación de diseño con éstas. De nada serviría emplear captadores CCD de tamaño reducido, bien por cuestión de racionalización de costes de producción, bien por razones de la al parecer deseada miniaturización de las cámaras, si los objetivos empleados no pudieran ver reducido su tamaño al límite de lo posible. A la vista de las cortes transversales de muestra a los que hemos tenido acceso parece claro que se están probablemente alcanzando los límites de lo posible en ese terreno, especialmente en lo que concierne a la separación física entre la cara posterior de la lente final del objetivo y el captador CCD, así como en el reducidísimo espacio disponible entre las lentes para el funcionamiento del diafragma. Los ingenieros de Fuji parecen tener razones para estar elegantemente satisfechos, y han sabido aplicar logros tales como vidrios de alto índice y baja dispersión, lentes asféricas en vidrio moldeado y micromecánica de precisión para poder realizar, en tan poco espacio objetivos como los que equipan cámaras como los modelos S7000, F700, equivalentes, respectivamente, a un 35-210 mm f/2,8-3,1 y un 35-105 mm f/2,8.

Los circuitos electrónicos

Los circuitos electrónicos siguen también un desarrollo en CAD en estas mismas instalaciones de Asaka, proceso necesario debido a que deben incorporar, generalmente en una sola placa, todo lo necesario para controlar las funciones electrónicas de la cámara. De hecho, lo más frecuente es que se emplee el mismo modelo de circuito para una gama de cámaras bastante extensa.

Con el fin de poder incorporar en el menor espacio posible todas las funciones necesarias, los circuitos empleados en las cámaras digitales Fujifilm FinePix suelen obedecer a una arquitectura estratificada en siete "pisos", a pesar de ser ultraplanos. En la fabricación, casi podríamos decir "construcción" de esos circuitos se siguen técnicas muy avanzadas, tal como veremos en breve.

 

Fujifilm Photonix y Fujifilm Microdevices

En la moderna ciudad de Sendai, al norte de la megalópolis de Tokyo, se ubican, una frente a la otra, estos dos centros de investigación y producción de Fujifilm. La primera está dedicada fundamentalmente a la fabricación de prácticamente toda la línea de cámaras Fujifilm digitales, incluido el modelo réflex monocular S2-Pro, si bien también se fabrican componentes para la parte de cámara de los teléfonos móviles Mitsubishi e impresoras PrintPix (†), así como tubos de flash y unidades de flash para las cámaras. La primera indicación de que algo muy peculiar ocurre en estas instalaciones se nos presenta nada acceder a las mismas, al comprobar que una parte importante de la rotulación, y los avisos está redactados… ¡en "portugués"! La razón no es otra que la composición de los equipos de trabajo: 330 de nacionalidad japonesa y 1000 de nacionalidad brasileña (**). Además de las buenas relaciones ancestrales entre Japón y Brasil, ocurre que el personal brasileño, de ambos sexos, resulta al parecer ideal para las necesidades de los dos centros de producción, dado su espíritu de trabajo, capacidad de formación y versatilidad. De hecho la producción de la planta de fabricación y montaje de las cámaras digitales FinePix está estructurada en "células" de trabajo, más concretamente en 50 células de 10 personas por turno de 12 horas de trabajo. Cada operario está capacitado para montar hasta 6 modelos de cámara en todo momento, por lo que se pueden asignar células a la producción de un modelo particular en cualquier momento. Ello supone tal flexibilidad, versatilidad y productividad, que la factoría de Fujifilm Photonix… ¡no necesita de almacén para las cámaras fabricadas! La razón no es otra que los pedidos se reciben día a día, se producen y se envían directamente. En resumen: cada jornada se centra la producción de modelos en aquellos pedidos recibidos durante la jornada. Por cierto, que esos "pedidos" deben ser notables, pues la producción de cámaras digitales de Fujifilm Photonix es de 700.000 unidades al mes. (**) 240 hombres para 90 mujeres en el personal japonés y aproximadamente 50/50 para el brasileño, siendo la edad media de 30 años. (†) Sobre estas interesantes impresoras térmicas (no de sublimación) de tecnología específica de Fujifilm nos extenderemos en una próxima ocasión

El responsable de los diseños de los nuevos conjuntos de objetivo y diafragma para los últimos modelos de cámaras digitales Fujifilm Finepix, muestra, con lógica satisfacción, una pequeña muestra de la evolución de dichos componentes en el sentido de miniaturización y alto rendimiento.

 

Procedimientos de montaje y comprobación

La planta de montaje de los circuitos electrónicos y de las cámaras digitales en sí es también un modelo de logística, y versatilidad. Todo el espacio de trabajo es "ambiente limpio", en el que se circula con calzado especial, pasando por barreras de descarga estática al acceder de unos espacios a otros. Dentro de este espacio limpio, existen puestos de montaje en los que puede ser necesario un grado más elevado de limpieza, y ello se consigue creando una cámara transparente de flujo laminar de aire especialmente filtrado para ese operario en cuestión. Además de ello, al acceder a zonas especialmente sensibles, unas láminas adhesivas se encargan de eliminar todo vestigio de polvo que se hubiese podido adherir al calzado especial. Un detalle importante es que cada operario se responsabiliza del montaje de un módulo, no de una sola pieza, y además, al terminar dicho montaje realiza el ajuste y comprobación antes de que la cámara en producción abandone su área de responsabilidad. Así, por ejemplo, si se trata del montaje del objetivo sobre la cámara, el propio montador realiza el ajuste, centrado y comprobación sobre todo el campo de la imagen. A ello se suma un control de calidad unidad por unidad, además de un control final por muestreo. El abastecimiento de piezas se realiza por un simple y eficaz sistema, a través de pasillos externos a los propios pasillos donde se ubican los puestos de montaje.

Del ordenador CAD a la máquina que produce modelos en escayola a través de ultrasonidos. La producción de estos modelos permite evaluar su ergonomía y estética en las primeras fases del diseño, permitiendo realizar pequeños cambios en las formas o en la ubicación de los mandos.

Fabricación de los circuitos electrónicos

La producción de los circuitos electrónicos es un ejemplo del ingenio aplicado en este delicado apartado, sobre todo si se "echan unas cuentas" y se calcula cuántas "placas madre" hay que producir al día para que puedan echar a andar tan sólo esas 700.000 cámaras al mes… Los aficionados a la electrónica saben que uno de los problemas del montaje de un circuito se debe a la paradoja de que por un lado es preciso soldar las piezas, y por otro, que éstas son muy sensibles al calor excesivo, y podrían ser destruidas durante esa operación de soldadura. A ello se añade la enorme dificultad del diminuto tamaño de los componentes, el elevado número de los mismos, y la necesidad imperiosa de que en la mayoría de ellos se respete la polaridad. Pues bien, un de los secretos principales de las placas de circuito para las cámaras digitales Fujifilm FinePix que se montan en la factoría de Sendai, es el empleo de "soldadura en crema". En efecto, una máquina robotizada se encarga de extender esa crema sobre la placa del circuito de tal forma que sólo se deposite la cantidad mínima imprescindible en cada una de las pequeñas perforaciones donde han de introducir sus contactos (sus "patitas") los componentes electrónicos. A continuación, una batería de máquinas robotizadas colocan en posición cada uno de los componentes sobre la placa. Dichos componentes se alimentan hacia dichas máquinas desde contenedores en los que las piezas se encuentran fijados a la manera en la que las balas se encuentran en las tiras para abastecer las ametralladoras. Una codificación impide colocar esos suministros ne polaridad errónea. Acto seguido, una suerte de barniz fijador "sujeta" temporalmente los componentes en posición, y lo que sigue, constituyen probablemente los dos pasos más elegantes de la fase de producción. Primeramente, un dispositivo óptico (también robotizado) examina ópticamente ("mira") el circuito en tan solo 10,1 segundos, y de esa forma comprueba si cada componente está en posición (en circuitos integrados, son ya 20). Si se detecta un error, suena una alarma, se ilumina un chivato rojo en la máquina correspondiente, y el operario de guardia acude a solucionar el problema. La tarea le viene facilitada por un monitor de vídeo le indica exactamente cuál es el componente sospechoso. La segunda, elegante y definitiva operación es que la placa de circuito, todavía con el material de soldadura en estado cremoso, pasa a una máquina térmica en la parte baja recibe un golpe de calor, de exactamente 230° con lo que todos y cada uno de los componentes queda soldado al circuito en una sola operación y con un riesgo nulo para su integridad de funciones.

 

En el centro de producción de cámaras digitales Fujifilm Photonix, en Sendai, la mayor parte de los operarios son brasileños. En este caso, se trabaja en un cubículo especial de aire filtrado en flujo laminar, a su vez dentro de una nave de "ambiente limpio" especial, dada la particular delicadeza del módulo a montar.

La producción de un CCD

La producción de un CCD, es un proceso de extraordinaria complejidad técnica y coste muy elevado. Partiendo de la base de que la mayor parte de las operaciones entran dentro del concepto del más absoluto secreto industrial, podemos, no obstante, aportar algunos datos que permiten intuir lo que hay detrás de ese "estado del arte" de la producción de captadores para imagen digital. En la fábrica de Fujifilm Microdevices, para la creación de los CCD se parte de los ya conocidos "waffer" de silicio puro. Estos "waffer" con unas láminas circulares, muy finas y extremadamente uniformes, resultado de cortes de cristales epitaxiales (+) de silicio. Estas láminas son producidas por unos muy pocos fabricantes en el mundo, y suministradas a fabricantes como Fujifilm, que las emplea como sustrato para sus "Super CCD" de diseño propio. Sobre esos "discos" de silicio comienzan en Fujifilm Microdevices, una serie de prolijas y meticulosas operaciones que conducirán finalmente a la obtención de los CCD. Todo ello en un ambiente de "aire limpio" de carácter aeroespacial, y que por comparación, haría parecer un muladar el más limpio de los quirófanos. Desde un punto de vista físico y geométrico, el número de CCD que puede obtenerse de cada "waffer" depende del diámetro de éste (hasta 50 cm) y de las subdivisiones que se cree sobre su superficie al inicio de la fabricación. Como deduciremos al final, existe una relación muy directa entre el tamaño de cada CCD y los costes de producción. Los tratamientos de oxidación, grabado, aplicación y eliminación selectiva de fósforos, depósito de los filtros RGB y aplicación de microlentículas sobre cada pixel, así como, por supuesto, multitud de pasos mantenidos en secreto, no menos de 30 capas son aplicadas, y tratadas sobre cada waffer hasta completar un CCD. Tras finalizar ese proceso, cada uno de los CCD individuales es recortado a partir del waffer circular por medio de una sierra de 50 micrones que gira a 50.000 revoluciones por minuto. Pero con ello, si acaso completado no queda acabado. Falta un largo proceso de maduración y comprobación que implica no menos de 150 operaciones, sin contar con las delicadísimas operaciones de soldadura de los terminales que son confiadas a las manos de los operadores más cualificados de la empresa, que gozan de una licencia especial. En esta era de producción extrarápida, puede sorprender a más de uno conocer que, desde el inicio de la producción de un CCD hasta su finalización de su comprobación, con la aprobación final, transcurren nada menos que 30 días. Capacidad de producción de CCD de Fujifilm Microdevices: ¡1 millón de unidades al mes! (+) Epitaxia: distribución controlada y uniforme de una impureza en el seno de un cristal

 

Los captadores Fuji Super CCD HR y SR

Los captadores "Super CCD" de Fuji, siendo de tipo "interlínea", se distinguen de todos los del resto de los fabricantes por la forma de cada uno de los pixeles, que es octogonal en lugar de cuadrada (o ligeramente rectangular). Ello permite, además, una distribución diagonal, que los coloca más próximos entre sí, lo que redunda en una muy deseable mayor densidad de puntos por unidad de superficie. Como conocen ya los lectores que nos siguen habitualmente, Fuji ha presentado hace unos pocos meses lo que es la cuarta generación (*) de sus "Super CCD". En esta cuarta generación se introduce la importante versión "HR" (Alta Resolución), con 6 megapixeles y la absolutamente revolucionaria "SR". Este segundo tipo "SR", se distingue de todo lo existente por haberse asignado a cada punto de imagen no un pixel sino dos pixeles que, siendo de distinto tamaño y características, trabajan en tamden. El sistema opera asignando al pixel "grande" de cada pareja, el más sensible, (el tipo "S") la lectura de las sombras y la parte baja de las gamas tonales medias, y, para evitar que entre en su zona de saturación, se asigna al pixel "pequeño" (tipo "R") la lectura de las luces y parte de la alta de la gama. Por ese único y revolucionario sistema se multiplica por cuatro la extensión de la gama tonal, extendiéndola en el equivalente a dos "puntos de diafragma". El resultado, comprobado, son imágenes con detalle rico en las sombras, imágenes que conservan detalle en las altas luces cuando otros captadores están ya "quemando" las altas luces. Si se analiza la dificultad de fabricación de un CCD de arquitectura convencional, puede uno imaginarse la tecnología necesaria para la producción de un Super CCD de tipo SR y doble punto. Puesto que, a la vista de los esquemas del captador "SR" podemos preguntarnos cuál es ahora el tamaño del pixel "grande" respecto al tamaño del pixel en un captador de pixel no doble sino simple, la respuesta es simple: el tamaño es del 80%, pero la efectividad, el rendimiento cuántico es del 100% respecto al tamaño "estándar". En situaciones de escenas de alto contraste, el procesador opera "superponiendo" las dos imágenes del la parte baja y alta de la gama de luminancias, por lo que la resolución final del captador de 6 Mp es de 3 Mp (dos pixeles por punto de imagen). Sin embargo, si la escena es de contraste más bajo, se emplean los seis millones de puntos para "describirla". Este nuevo captador "Super CCD SR" está disponible en la cámara Fujifilm FinePix F700 (6 Mp en 1/1,7"), mientras que el de tipo HR, también de cuarta generación, se incorpora en las Fujifilm FinePix S7000 (6,3 Mp para 1/1,7"), S5000 (3,1 Mp en 1/2,7") F410 y A310. Desde primeros de marzo de 2004, Fujifilm incorpora un captador de tipo "SR" de 6,2 Megapíxeles en su novísima cámara FinePix S20 Pro, mientras que la aún más nueva S3Pro, una réflex monocular de óptica intercambiable (montura Nikon) incorpora un captador de ese mismo tipo "SR", pero de segunda generación y de cerca de 13 Megapíxeles. Mediante esos captadores, y el saber hacer de Fujifilm en lo que se refiere a cámaras y objetivos, podría tratarse de una combinación imbatible. Precisamente, en la feria Photokina 2004, que se ha celebrado a finales de septiembre pasado, Fujifilm ha presentado los nuevos captadores SR II, que se diferencian de la versión anterior SR en una nueva distribución de los píxeles de los dos tamaños antes comentados. En esta nueva generación, los píxeles "R" de pequeño tamaño no quedan ubicados justo junto al píxel "S", sino en posiciones "estratégicas" entre los mencionados píxeles "S", "rellenando espacios muertos y mejorando la cobertura. Este nuevo tipo de captador SR II es el incorporado en la nueva cámara profesional Fuji Finepix S3 Pro, una cámara con objetivos intercambiables y montura Nikon. (*) La primera tiene su origen en 1999 .

Los cuerpos de la cámara Fujifilm Finepix S2-Pro, con base de Nikon, son cuidadosamente montados en un espacio blindado contra las descargas de electricidad estática y chequeadas unidad por unidad tras cada operación de montaje.

El nuevo captador para imagen digital de Fujifilm Super CCD de cuarta generación, es, en su versión "SR", absolutamente revolucionario, al incorporar dos pixeles de distinto tamaño y sensibilidad por punto de imagen a registrar. Ello le permite mejorar en el equivalente a dos puntos de diafragma la escala tonal, para un máximo de detalle en luces y sombras. En escenas de contraste medio, el sistema de doble punto y el software interno permiten elevar la resolución al doble.

 


Tasa de descarte

Por otra parte, por datos obtenidos por fuentes propias, hemos podido deducir que Fujifilm habría podido reducir de forma apreciable la "tasa de descarte" ("rejection rate"), esto es, la proporción de CCD individuales que tras el largo período de pruebas comentado no es dado como válido. ¡Puede resultar un dato sorprendente conocer que hace unos pocos años, la tasa de rechazo estimada, para cualquier fabricante de captadores CCD, llegaba habitualmente al 80%! Por eso, si ahora, si según nuestros cálculos, pudiéramos estar hablando de un 30% menos, los valores se podrían considerar extraordinariamente buenos. Hay que tener en cuenta lo ello supone en costes de producción por CCD, pero es que un fabricante de reputación exige que todos y cada uno de los pixeles este "vivo", que la respuesta RGB (rojo/verde/azul) sea la correcta, y otro tanto a decir de la sensibilidad, conductividad, resistencias internas, etc. Todo ello en un dispositivo que puede llegar a disponer de 6 millones de puntos fotosensibles en un pequeño rectángulo de, por ejemplo, 5,4 x 4,8 mm. Debemos insistir, en todo caso, en que se trata de datos propios, y no de una información oficial de fabricante alguno de captadores digitales.


Estudios y homologaciones

En la planta de Fujifilm Photonix se dedican espacios e instalaciones muy generosas a los apartados de comprobación y homologación de todo lo relacionado con las emisiones electromagnéticas de las cámaras digitales, así como para la comprobación y estudios respecto a la toma de imágenes por medio de dichas cámaras. En los tres "platós" o estudios fotográficos destinados a este último fin, uno de los pocos espacios en los que cortésmente no se permitía fotografiar, pudimos comprobar con satisfacción que los métodos de trabajo que aplicamos en FV para esas tareas no andan nada desencaminados, algo que ya habíamos tenido ocasión de experimentar en su momento en las instalaciones para pruebas de película de la firma alemana Agfa. Desde luego, los medios disponibles no son exactamente los mismos… pero la filosofía sí: tablas de colores (algunas específicas de Fujifilm) y cuñas de grises, luz controlada, objetos varios "ad hoc", etc. En las impresionantes cámaras acorazadas para la medición de las emisiones electromagnéticas, las cámaras y dispositivos electrónicos Fujifilm demuestran superar ampliamente las más estrictas normas, concretamente las europeas: superadas las de la prudente Europa, todas las demás quedan superadas por defecto.



 

Tokyo

Tokyo: un mundo paralelo

No sería justo hacer una descripción de Tokyo, y mucho menos de Japón, basándose en unas decenas de horas empleadas en localizaciones muy concretas, pero si hubiese que hacerlo podríamos emplear las palabras de Diego Rodríguez Sama, buen conocedor y amante del país, en las que indica que se trata de "un mundo paralelo", a la manera de otros mundos reflejados en relatos de ciencia ficción. Personalmente, en algunos aspectos nosotros reflejaríamos la impresión, citada en otra parte de este informe, de que los escenarios de la película "Blade Runner" podrían quedarse cortos en algunos aspectos… De noche, los anuncios de neón cubren fachadas de arriba a abajo, y los ambientes minimalistas quedan relegados, probablemente, a los apartamentos de 15 metros cuadrados y 180.303 € (30 millones de pta.). "Marcha" hay en muchos barrios, con "biodiversidad" al gusto de cada uno, incluida una descarada "estética colegiala" que permea hasta las tiendas especializadas en muñecas y miniaturas de estética "comic manga". En partes de la ciudad los edificios de más de 50 plantas se agolpan dejando paso entre sí a vías elevadas en varios niveles por las que circulan, entre el tráfico de vehículos, bastante colapsado, pero silencioso, taxis de puertas automáticas, de un único modelo, pero de variopintos colores, conducidos por taxistas de guante blanco… El "GPS" a bordo imprescindible para no perderse por esa maraña de vías. La limpieza de calles, pasajes y pasillos de metro, así como la cortesía absoluta de conductores y peatones redondean esa sensación de "mundo paralelo", de ligera irrealidad, para los que vivimos en grandes ciudades españolas… Lástima que nuestra "misión" no fuese fotográfica, pues de lo que quedan ganas es de volver, volver para fotografiar. Cada uno aplicaría sus puntos de vista, según sus emociones y obsesiones personales, pero en general, todo fotógrafo tendría dos factores a su favor: por un lado no parece extrañar ni molestar que se realicen fotografías en lugares y momentos que en una ciudad como Madrid podrían provocar problemas, y por otro, el nivel de seguridad es muy superior al que lamentablemente existe en nuestras calles. Cámara digital, quizá, cámara para película, también, cámara de gran formato para captar determinados aspectos de los planteamientos arquitectónicos… ¡desde luego! Por cierto, en los fines de semana, resulta corriente, por distintas zonas de la megalópolis (12 millones de habitantes en la zona central de Tokyo) encontrar grupos de escuelas y agrupaciones fotográficas que hacen prácticas de retrato y moda con luz ambiente y sabia utilización de reflectores de mano. No les faltará material para ello si cuentan con lo disponible en la famosa tienda-almacén de Yodobashi Camera (existe una Yodobashi exclusiva de relojes). Se trata de un establecimiento que hay que visitar, se pretenda comprar o no. Repartido entre varios locales/edificios, con hasta 5 plantas, supone la mayor oferta agrupada de material fotográfico e informático probablemente a nivel mundial. De hecho, se trata de una tienda tan laberíntica que podemos entender el despiste sufrido hace unos años por un "colega" al afirmar que en Yodobashi "no había prácticamente más que cámaras digitales", sin presencia de aparatos para película (eso que llaman "analógicos"). Es preciso abandonar el edificio principal, más popular y visible, y salir a la calle para acceder al que alberga los tesoros "analógicos", de la misma manera que existe, en las inmediaciones, una tienda Yodobashi específica para película profesional… En esta última, con cestas para compra a la entrada, y estanterías climatizadas, puede afirmarse que no falta película occidental (excepto Efke) ni japonesa, tanto en 35 mm, como en 120/220 o película plana, en hojas, Readyload (Kodak) o Quickload (Fuji). Además, están disponibles emulsiones Fuji y Konica exclusivas para el mercado japonés, y que pueden despertar nuestra curiosidad. El departamento de cámaras para película fotoquímica (nuestro favorito) dispone de una enorme oferta y está atendido por vendedores de mayor edad y gran conocimiento y experiencia. Los modelos más solicitados de cámaras réflex monoculares o de telémetro se encuentran en estantes, libremente al acceso de los visitantes, sujetos discretamente con una flexible sirga que no impide su fácil manejo. Se trata de un espacio donde se mima al comprador, y de la oferta disponible puede hablarnos el hecho de que todavía se mostraba una limitada cantidad de material Olympus nuevo para el sistema OM. En el edificio principal, como al parecer es una costumbre en Tokyo para estos tipos de establecimiento (incluyendo los de electrónica), la tienda es abierta y literalmente invade la calle con mostradores. La invasión de los sentidos es absoluta, a lo que colabora el entusiasmo de los jóvenes vendedores… megáfono en mano. Lamentablemente, los precios, calculadora en mano, son muy similares a los de España. La atención, exquisita y prolija, se ve sólo ligeramente empañada por el nivel de conocimiento de inglés, que no abarca a todos los vendedores. De hecho se trata de una dificultad de carácter general con la que, según nuestra experiencia, debemos contar en Japón a la hora de comunicarnos. Volveremos, si podemos.

El complejo "Yodobashi Camera", es, probablemente una de las tiendas de fotografía más impresionantes del mundo. Repartido entre varios edificios contiguos y varias plantas, es un punto de visita obligado para todos los amantes de la fotografía, la informática, y la telefonía móvil… con cámara.

En el "barrio de la electrónica" de Tokyo, podemos encontrarnos con los contrastes de la más alta tecnología y la ordenada estética de las conducciones eléctricas y de comunicaciones "al aire".

Si nos vá el "rollete" manga, esta tienda del "barrio de la electrónica" es nuestro lugar. Toda clase de modelos, pero si nos gustan a tamaño natural, la cosa nos puede salir carilla: 1.487,50 € (247.500 pta)

En las primeras horas de la mañana de un sábado, la megalópolis de Tokyo se refleja sobre la altura media de un edificio de más de 50 plantas situado en la zona de Shinjuku.

En los distritos comerciales, la noche de Tokyo no tiene nada que ver con el mítico minimalismo japonés, y los neones asaltan nuestros sentidos en combinación con las mercancías de colores expuestas fuera del ámbito de los edificios.

 

 

 

 

 

 

 

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